01/02/14

Las medidas devaluatorias y los dueños del negocio de granos y carnes de la Argentina

 

 

 

Las medidas económicas tomadas recientemente evidencian una actitud defensiva del gobierno la cual ha  demostrado una creciente sensibilidad ante las presiones del imperio y de sus aliados dentro del país. Parece que entendieran que cediendo a esas presiones se logrará impulsar la economía Argentina.

El MOVIMIENTO CAMPESINO LIBERACIÓN expresa su profunda preocupación por las medidas devaluatorias tomadas en los últimos días. Tanto la experiencia internacional como la historia de nuestro país, nos demuestra que cada proceso devaluatorio concedido ante las presiones del gran capital ha repercutido negativamente sobre las clases populares arrastrándolas, por medio de la inflación,  a la pobreza y a la indigencia y provocando como contrapartida el crecimiento y la concentración de las ganancias a favor del poder económico.

Más abajo señalamos, quienes a nuestro criterio son los beneficiarios, ante quienes el gobierno incurre nuevamente en el error de pensar que haciendo concesiones a la burguesía la convierte en más buena. 
    
Un exhaustivo trabajo de febrero de 2012, publicado por Flacso, que firman Martín Schorr, Pablo Manzanelli y Eduardo Basualdo ("Las grandes firmas en la posconvertibilidad"), analiza, entre otros fenómenos, el patrón de comportamiento de las principales firmas exportadoras antes y después de la devaluación de 2002/2003. 

Con datos del año 2010, se observa que de la elite empresaria que dominaba el negocio de las ventas al exterior, en ocho de los doce primeros puestos aparecen firmas ligadas a los granos y las oleaginosas. En los cuatro primeros puestos se ubican Cargill, Bunge Argentina, Louis Dreyfus y Aceitera General Deheza. En conjunto, sólo estas cuatro empresas representan más del 25 por ciento del total de exportaciones argentinas en ese año. Unos puestos más abajo se ubican Molinos Río de la Plata (7º), Vicentín (9º). Nidera (10º) y Asociación de Cooperativas Argentinas (12º).

El otro dato destacado en el estudio es cuánto creció en una década la importancia de las exportaciones en cada una de estas empresas en relación con el volumen total de ventas (tanto al mercado interno como externo). El denominado "coeficiente de exportación" evolucionó, en todos los casos mencionados, en forma creciente al comparar los datos de 2001 con los de 2010. 

Las exportaciones pasaron de representar, en el caso de Cargill, el 52 por ciento de sus negocios totales en 2001, a ser el 85,5 por ciento en 2010. En el caso de General Deheza, pasa del 70,8 al 79 por ciento; Bunge, del 93 al 99,8 por ciento; Molinos, del 23 al 66 por ciento. Hasta para ACA, ligada a las cooperativas, sube del 21,3 al 61,9 por ciento la proporción de sus negocios que están vinculados con la exportación.  

Es por eso que a diferencia de los momentos posteriores a la derrota del 2009, hoy el gobierno asumió la política devaluatoria, intentando ubicar la cotización del dólar alrededor de los $8. Los efectos que se buscan, como controlar la cotización del dólar paralelo, frenar las maniobras especulativas y promover la liquidación de dólares por parte de los exportadores para aliviar las reservas del Banco Central, no parecen alcanzables con estas medidas. 

En cambio, lo que sí es previsible y ya está sucediendo es el traslado a los precios de la devaluación con el incremento consecuente de la tan negada inflación, el deterioro del salario y el efecto que esto tendrá sobre la paritarias, en la cuales no se discutirá solo el porcentaje de aumento si no los plazos para concretar los acuerdos y la efectividad de los mismos en este clima de inestabilidad.
De lo expuesto podemos concluir que, nuestra propuesta de estatización del comercio nacional e internacional de granos y carnes, mataríamos varios pájaros de un tiro.
 
Eliminaríamos la concentración en el acopio y la exportación, actuando  el estado como el único comparador de granos y carnes exportables, para garantizar el abastecimiento de por vida, de los mismos, destinados a la alimentación del pueblo Argentino con el consiguiente control estatal y popular estricto, del valor de salida de planta de los productos y su llegada a las góndolas.  

Obviamente dichas medidas facilitarían al mismo tiempo, dirimir la eterna pelea de la mesa de enlace y la derecha destituyente, en cuanto a las retenciones se refiere así como evitaría la fuga de U$S en concepto de sub-facturación, y las maniobras de no liquidación de las exportaciones, en fin consecuencias deseadas entre otras, de la aplicación de medidas de cambio estructurales, imprescindibles para la profundización y radicalización del actual proceso, que de no tomarse, harán que el estancamiento se afiance y por ende comience el peligroso retroceso en lo conquistado como la recuperación del mercado interno y la recomposición del poder adquisitivo del salario, la estatización del sistema previsional, la recuperación de YPF, la reforma de la carta Orgánica del Banco Central, la Asignación Universal por Hijo, el Pro.Cre.Ar o el reciente Progresar, acompañados por una transferencia de ingresos  hacia los sectores más vulnerables, hoy tornados insuficientes ante las consecuencias devaluatorias, se están  generando inevitables tensiones y desafíos para nuestra economía. 

Pero no tenemos ninguna duda de que esos desafíos de hoy no pueden solucionarse con las recetas que ya fracasaron una y otra vez empezar por la estatización del comercio de granos y carnes debe ser la puntapié de consolidación del proceso de cambios estructurales, estamos ante  una gran oportunidad, que puede abrir las puertas al camino de la ruptura de las ataduras a los monopolios internacionales y sus socios locales.  
 
Frente a la situación reinante la solución no pasa por ceder a las presiones especulativas que solo buscan incrementar su ganancia, sino en convocar a una gran movilización popular para respaldar la nacionalización del comercio exterior y recuperar el control sobre la circulación y la captación de divisas. 

Sabemos que muchos dirán que no se puede, que esto es difícil y que la relación de fuerzas no es favorable en estos momentos
 
Pero se podrá avanzar en este sentido si se apela a la movilización popular y a la construcción de una fuerza política amplia, con claros objetivos programáticos, y movilizada contra los enemigos del pueblo, el imperialismo y las oligarquías locales.
                                                                      

José Luis Livolti
                                                             
Coordinador Nacional MCL
                                                                          
ENERO  2014 

 

 

 

 

 

 

 

Desarrollado por Rodrigo Guidetti